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ALA Ácido Alfa Lipoico

 

CONOCIENDO EL ÁCIDO ALFA LIPOICO

Incrementa los niveles de antioxidantes endógenos como el glutatión y la coenzima Q10. Al igual que la forma original, la forma reducida del ácido alfa lipoico, denominada ácido dehidrolipoico (DHLA), también posee capacidad antioxidante y es capaz de regenerar la vitamina C y la vitamina E que han sido oxidadas. Por esta razón el ácido alfa lipoico es llamado el antioxidante de los antioxidantes o antioxidante universal. Además, ALA reduce la producción de citoquinas y factores pro-inflamatorios.  

¿PARA QUÉ SIRVE?

Diabetes y control de la glucosa.

Una de las indicaciones potenciales del ácido lipoico es la diabetes. El ácido álfa lipoico mejora la respuesta y sensibilidad a la insulina, es capaz de proteger las proteínas de la glicosilación, así como inhibir la conversión de glucosa y galactosa en sorbitol. La acumulación de sorbitol es responsable de algunas de las patologías observadas en pacientes diabéticos, como las cataratas.

La efectividad del ácido lipoico ha sido comprobada en multitud de estudios en pacientes diabéticos tipo 2 y se han obtenido muy buenos resultados. Además de los efectos sobre la glucemia, ALA protege del daño vascular renal, reduce los síntomas de la neuropatía y mejora la función nerviosa. En parte se cree que su gran actividad en la protección de las células nerviosas se debe a su capacidad de ser soluble tanto en grasa como en agua, lo que le permite alcanzar zonas de los nervios poco accesibles y protegerlos de la oxidación.

Metabolismo

Los efectos del ácido lipoico van más allá en relación con la diabetes tipo 2 y diversos estudios lo proponen como prevención de esta patología para prevenir las alteraciones del sistema metabólico.

El ácido alfa lipoico se ha empleado satisfactoriamente en personas obesas reduciendo hasta un 8% el peso corporal, mejorando la composición corporal, reduciendo el índice cintura cadera y reduciendo la presión arterial. Posiblemente gracias a la mejora de la sensibilidad a la insulina y el incremento de adiponectina. La adiponectina se considera antiinflamatoria y antiaterogénica y suele encontrarse disminuida en personas con resistencia insulínica como en obesidad, diabetes tipo 2 o síndrome metabólico.

Sistema muscular y rendimiento deportivo

Con la edad la masa mitocondrial disminuye y con ello también la capacidad del organismo de producir energía. Como consecuencia disminuye la masa celular y se incrementa la producción de radicales libres.

El aporte de ácido lipoico incrementa la actividad mitocondrial, reduce la peroxidación y mejora la producción de energía. Esta cualidad puede ser utilizada tanto en la prevención de la pérdida de masa muscular como para garantizar una adecuada función mitocondrial en personas más jóvenes con el objetivo de garantizar una correcta función muscular.

Las personas que sufren miopatías con alteraciones mitocondriales también pueden mejorar la tolerancia al ejercicio utilizando ALA.

El ácido alfa lipoico estimula el transportador de la glucosa en las células musculares (Glut 4) incrementando su utilización en el músculo. Esta mejora de la utilización de los nutrientes y la mejora de la sensibilidad de la insulina suele ser empleada con frecuencia por personas que buscan un incremento en la masa muscular, mejora del rendimiento deportivo o un estado adecuado de salud.

La realización de actividad física conlleva producción de radicales libres y este incremento es aún mayor cuando la intensidad del ejercicio es elevada; en estos casos se ha observado que los niveles de antioxidantes endógenos, como el glutatión o la vitamina E, descienden, aumenta el estrés oxidativo y el daño en los tejidos. Los estudios realizados indican que la suplementación con ácido lipoico protege del estrés oxidativo inducido por el ejercicio. De hecho, un estrés oxidativo elevado puede aumentar la fatiga muscular, reducir la fuerza muscular al alterar la regulación de la contracción muscular e incluso afectar a las proteínas miofibrilares; por lo que la reducción del estrés oxidativo puede influir en la disminución de la fatiga muscular.

Sistema cardiovascular

El ácido lipoico presenta cualidades de preservar y mejorar la función cardiovascular gracias a que cuida los vasos sanguíneos, reduce la presión arterial, reduce el colesterol LDL y triglicéridos, aumenta el colesterol HDL (bueno) y reduce la susceptibilidad de las lipoproteínas a ser oxidadas; como consecuencia reduce el riesgo cardiovascular y mejora la sintomatología de las afecciones cardiovasculares.

Además, hay que recordar que el ácido alfa lipoico es capaz de regenerar otros componentes como la vitamina E, que también actúa como antioxidante y que actúa cuidando la salud del sistema cardiovascular.

Sistema neurológico

El ácido alfa lipoico presenta propiedades neuroprotectoras. Diversos estudios en pacientes con Alzheimer, Parkinson y otras disfunciones cognitivas demuestran que la reducción del estrés oxidativo en el sistema nervioso reduce el daño y la severidad de estas afecciones. Incluso, parece reducir la pérdida de memoria producida por la edad y proteger el cerebro de ciertos tóxicos.

También se ha mostrado efectivo en la protección del sistema nervioso y durante daños traumáticos. Cuando se produce un daño de este tipo, se incrementa el daño oxidativo e inflamatorio en la células nerviosas y se ha observado que el aporte de ácido alfa lipoico reduce el daño producido en este tipo de situaciones.

Otros campos de aplicación

El ácido alfa lipoico también ha presentado grandes beneficios en pacientes de glaucoma (150 mg /día).

También se está estudiando su actividad en el mantenimiento de la masa ósea y de prevención de situaciones como la osteoporosis. Estudios recientes sugieren también que el ácido alfa lipoico puede resultar un aliado frente a los dolores de cabeza y las migrañas (suplementos de 600 mg al día parecen reducir su intensidad y frecuencia).

La capacidad protectora del DHLA (forma reducida del ácido alfa lipoico) se ha mostrado efectiva para evitar daños producidos por hipoxia durante isquemias o accidentes vasculares. También se utiliza en envenenamientos por setas venenosas, metales pesados, fatiga crónica o en la prevención de daños hepáticos por consumo excesivo de alcohol o hepatitis y como agente protector de los riñones durante el tratamiento con ciertos medicamentos.

El empleo de ALA o DHLA también se propuesto en situaciones de daños por radiación, para reducir la tasa de replicación del VIH y proteger del daño neuronal que suele producirse en esta enfermedad, en casos de esclerosis múltiple, afecciones crónicas del sistema nervioso central o puede encontrarse formando parte de cremas solares.

Tradicionalmente debido a su acción antioxidante también se ha utilizado en otras situaciones como dermatitis atópica o alteraciones de la salud de la piel, demencia, depresión, quimioterapia, alteraciones mitocondriales…

Dosis

Su uso como antioxidante en personas sanas suele ser 50-100 mg, personas diabéticas suelen emplear dosis de 100-200 mg 3 veces al día; mientras que si se emplea en dosis terapéuticas la cantidad utilizada es mayor y oscila entre 600 y 1800 mg/día.

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